jueves, 19 de febrero de 2009

Corte de amor a la salsa "ROMESCO"

Corte de amor a la salsa “ROMESCO”



En la entrada anterior “Papeles de cocina”, comentaba que como resultado de mi interés por el escrito de José María Pisa, tenía una lista de títulos para examinar:

* La cocina y la mesa en la literatura.
José García Mercadal. Madrid. 1962.
* Cuarto y mitad.
Paco Catalá. Huesca, 1997
* Estética del gusto.
Juan Perucho. Huesca, 1998.
* Las recetas de Pickwick.
Néstor Luján. Barcelona, 1969
* La cocina cristiana de Occidente.
Álvaro Cunqueiro. Barcelona, 1969.
* Nuevas recetas de Pickwick.
Néstor Luján. Barcelona, 1969
* Contra los gourmets.
Manuel Vázquez Montalbán. Barcelona, 1990
* Una golosina.
Muriel Barbery. Barcelona, 2002.
* La elegancia el erizo.
Muriel Barbery. Madrid, 2008.
* Lo más tierno.
Ruth Reichl. Barcelona, 2002.
* Los alimentos terrestres y Los nuevos alimentos.
André Gide. 1962.


Lista verdaderamente interesante para los aficionados a la literatura gastronómica. Con el primer título ya en la mano, inicié un repaso para general para ponerme al día del tema. Título que, ya de entrada, me sirvió para meter la pata.



Pisa se refiere al mismo como “la antología del aragonés José García Mercadal, con ilustraciones de Chumy Chumez, y que con intención, supongo, tituló La cocina y la mesa en la literatura”.

Tonto de mí, busqué en mi listado libros de García Mercadal y, al no aparecer ningún, lo compré en Iberlibro.com. Antes de recibirlo ya me dí cuenta –el título y lo de Chumy Chumez, me bailaba por la cabeza- de que sí tenía el libro. Al ser una antología con muchos autores, lo dejé como anómino.

Con el índice a la vista –se puede ver pinchando AQUÍ-, enseguida localicé un título que me pareció llamativo, Corte de amor a la salsa “ROMESCO”. Inicié la lectura y descubrí un planteamiento original y sorprendente –al menos para mi- que organizaba el autor, Rafael García Serrano:

“…El amor de toda mi vida –y ustedes perdonen que desnude mi corazón y algo de mi estómago ante ustedes- es la salsa mahonesa, y aunque la suela engañar siempre vuelvo a ella, quizá con el alma marchita y la tripa suelta, como quien vuelve al hogar después de haberle tomado el pulso a la aventura. La salsa mahonesa y yo sostenemos una especie de matrimonio gastronómico. Me enamoré de ella en la infancia –casa de un funcionario modesto, paella todos los domingos, merluza cocida con mahonesa un par de veces al mes-; …
…Considero el día de mis nupcias con la mahonesa –a la que infinidad de veces llamé mayonesa y hasta baronesa y bayonesa, sin duda porque la proximidad de Bayona a mi ciudad y la cultura afrancesada de entonces me inclinaba a creer que todo lo bueno tenía que venir de Francia …

Ni la salsa verde, ni la tártara, ni la vinagreta, ni siquiera el ajo-aceite pueden con la mahonesa. Ni la blanca, ni la rubia, ni la mayordoma, ni la salsa “Perrins”, ni la americana o armoricana, ninguna de las que conozco, que no son muchas, porque nada tengo de un donjuán de las salsas…

La salsa se llama “romesco” y es una salsa con secreto. Como la Mata Hari de las salsas, si es que vale la comparación. Mejor aún, como la Gioconda de las salsas, enigmática, misteriosa, estimulante. En Cambrils no me atreví a probarla; en el Serrallo, piqué; en Benicarló me distraje mucho con ella; en Salou pregunté por su vida, síntoma mortal en la evolución de los enamoramientos; y luego en Cambrils y en Salou, en Tarragona, y muy especialmente en el barrio del Serrallo, me dediqué a amarla con tomas mis fuerzas, …

Me resultó simpático el escrito, y con ganas de descubrir algún dato sobre el autor, Rafael García Serrano, recurrí a Google, que no suele fallar. Y ahora viene la sorpresa. El primer link que nos aparece, resulta ser, nada menos que:






Magistral artículo de Manuel Allue, con lo que no he podido evitar hacer esta entrada.

Está muy claro que todos los caminos conducen a DESDE MI COCINA.

3 comentarios:

  1. Me abrumas, Sebastián.

    Uno hace lo que puede y mira por donde que hay quien me ha puesto verde (en su día) por ese texto. Verde perejil o verde espinaca. En fin.

    Muchas gracias por acordarte de mí, siempre.

    Un abrazo.

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  2. Amigo Manuel:
    En tu blog siempre encuentro senderos por explorar.
    Un saludo,
    Sebastián Damunt

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